SENSACIONES. IMPORTANCIA DE LA LECCIÓN DE LOS SENTIDOS
No vamos a cambiar el mundo; aunque seamos el mundo.
Y todo cambia, porque nos movemos; pero permanece un mundo.
Este es un mundo de cuarteles y filas, de destellos. Buscas un nombre que
permanezca y temes encontrarlo, porque está escrito en la piedra. Como
aquel individuo que leía las necrológicas de los diarios buscando
su nombre.
Escuchemos. Miremos. Callemos. Mientras, prohibido tocar. Eso son palabras
mayores. ¡Eso es! Las mayores palabras se esconden ahí. También
se esconde la muerte del deseo. Toca y serás tocado. Desea; pero, podrías
no ser deseado. Acaso querido, tolerado, incluso amado; pero no deseado. Escucha
y mira y calla. Ver, oír y callar. Hay un refugio en esa máxima
tan mínima para el entendimiento. Mira y no toques.
¿Recuerdas la lección de los sentidos? ¿Cuántos
eran? ¿Cuáles eran? ¿Cinco? ¡Aprobado! ¿Cuatro?
¿Siete? ¡Suspenso! Los sentidos eran y son cinco: la vista, el
oído, el olfato; el gusto y el tacto. Aunque seas de letras es una
lección que no debes olvidar. No saber eso es pecar de insensible y
es todo un sinsentido ignorarlo. No es difícil de aprender algo tan
sencillo. Y sobre todo tan útil para la vida; porque así sabrás,
conforme pasen los años, todo lo que has dejado de sentir.
Para poder decir "lo siento" necesitas pasar esa lección. Son ciencias naturales, conocimiento del medio, eso. ¿Con qué sentido percibes un "te quiero"? ¡Exacto! Por las orejas, por el oído ¿Con qué sentido ves que te quieren? ¡Muy bien! Con los ojos, por la mirada Pero, ¿cómo te hueles si el cariño es verdadero? ¡Perfecto! ¡Bien dicho! Con el olfato, por narices Y, ¿cómo puedes saborear un "cielo mío"? ¡Así es! Con el gusto, con mucho gusto Pero, una cosa más. ¿Cómo tocan tu corazón? ¡Muy bien, muy bien! Con el tacto; es con el tacto con el que tocan tu corazón, las narices y aquello que se ofrezca a la piel.
Son los sentidos los que te proporcionan sensaciones. Si tengo frío, es el tacto el que me lo dice, no el corazón. Si lo que te rodea apesta, es el olfato y no la boca del estómago lo que detecta el mal olor. Si ves algo torcido, no es tu pensamiento, sino los ojitos los que así lo perciben. Si la decepción es amarga, sabes que es amarga por el gusto, no porque haya hematomas en el alma. Si oyes voces que te hunden o te levantan, es cosa del oído (externo, medio e interno); nada más. ¿Te vas dando cuenta de lo importante que es aprender la lección de los sentidos? Si pierdes esa clase, no tendrás clase en la vida. Así que, ¡mucho cuidado!, que nadie deje de asistir ese día al aula. Además, no hay profesor que no ponga los cinco sentidos en esa lección. Es como si le fuera la vida en ello. El futuro de las criaturas está en cómo interpreten esa lección y en saber relacionar cada sensación con su sentido. De este modo estarán bien educados y habrá claridad en su mirada, olerán bien, tendrán buen gusto; oirán todo aquello que se desea escuchar y les tocarán en suerte muchas cosas.
Algún día se sentirán hartos. Entonces, si han aprendido bien dirán: "¿Qué sentido percibe que estoy harto?" A algunos les habrán herido las palabras y pondrán remedio haciendo oídos sordos. A otros el tedio les habrá entrado por los ojos y se pondrán ciegos para vencer el aburrimiento. Algunos sentirán náuseas del olor a podrido y pondrán remedio con un ambientador de crisantemos. Habrá quienes perciban acidez y sepan de la hiel y pondrán remedio quemando su paladar con la absenta de los bohemios. Y, ¡cómo no!, habrá muchos golpeados por la falta de tacto, abrasados y desgarrados; entonces venderán barata su piel a la llamada del dogal. ¡Y todo por haber aprendido en su día la lección de los sentidos!
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